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Merrow me: Lo que más deseo en mi cumpleaños

El pequeño peliblanco no hacía más que suspirar, a pesar que hacía tiempo Kumiko le había dicho que cuando alguien suspiraba dejaba escapar algo de su felicidad, pero en ese momento no parecía importarle ni un poco aquél mito. Se sentía solo.

Llevaba años esperando una respuesta de Toshiro, y no le importaría seguir esperando, pero el gran día se aproximaba con demasiada rapidez y todo parecía indicar que se vería obligado a desistir de su amor por el joven terrícola. Todo porque el tiempo se le había acabado.

En un par de días, los pequeños príncipes alcanzarían la mayoría de edad, y como parte de la familia real, deberían presentar a sus futuros prometidos. Y Kumiko claro que podía hacerlo, pero él no, porque su humano se había pasado todos esos años negándose a sentir algo romántico por Mimio.

Gruñó y se quejó por no poder lucir un poco más adulto y haciendo berrinche, rodó por la cama ante la mirada frustrada de Chesshire que solo quería avisarle que la cena estaba lista. El joven felino provenía de un planeta muy diferente al que residía actualmente, un mundo en guerra y cuya población moría a causa de las batallas y el hambre. El gato de cabello violeta, largo y trenzado que vestía un uniforme militar suspiró y decidió dejar solo a Mimio un rato.

Él había sido protegido por la familia real, así que al crecer fue natural tomar la decisión de cuidar de su descendencia aunque pareciera que solo era un niñero. Era un hombre apuesto pero desconfiado, aunque eso no evitaba que entre las jóvenes de la corte más de una estuviese enamorada de él. El gran soberano incluso alguna vez le propuso el conseguirle alguna prometida, pero se negó. Después de todo, su corazón ya estaba ocupado por alguien más.

Elliot cargaba cuanto libro podía, al parecer iba a devolverlos a la biblioteca real. Chesshire corrió a socorrerlo y el otro felino de cabello negro y un mechón colorado le agradeció. El mayor, como buen militar, era fuerte, alto y caballeroso de un modo extraño. El médico, uno de los mayores hijos de la casa real le miró divertido.

-Parece que no pudiste hablar con Mimio.

-Sigue rodando en su cama… debería ir a patear a ese humano infeliz.

-Ya, ya, que así suenas como Kumiko. Pero supongo que es comprensible. No ha de ser fácil hacerse a la idea de salir de tu planeta y vivir en otro.

El de cabello violeta no discutió a eso, porque la sonrisa comprensiva de Elliot le atoró la lengua y temió sonar como un retrasado. Sí, él amaba al joven que caminaba a su lado y que desde que eran niños le había cuidado como si fuera el ser más preciado del mundo. Lo quería tanto que jamás confesaría sus sentimientos, era mejor atesorarlo de lejos que pensar que no era correspondido.

---

Toshiro llevaba un tiempo sin saber nada de Mimio y eso lo hacía sentirse extrañamente vacío. Por eso casi no se pasaba en casa, lo cual era extraño porque era un antisocial. Pero no soportaba el hecho de que cuando no lo veía, todo era abrumadoramente silencioso. Suspiró y se levantó de la banca donde hasta ese entonces había estado para ir a su casa y nada más entrar pudo oler que algo se quemaba. Se alarmó puesto que él no había dejado nada al fuego, más al asomarse a la cocina pudo ver a un gato de cabello oscuro vestido de blanco removiendo una masa más negra que el carbón. Otro gato, de cabello violeta se cubria la nariz pero sonreía como estúpido y le decía al que cocinaba que se veía bien.

-¡Ah! Ya has llegado… ¿Toshiro-san?

-…así que este es el cabrón del que Mimio habla todo el tiempo- se levantó Chesshire amenazante, en dirección del pelinegro que se pegó a la pared tanteando con la mano algo con que defenderse del felino loco.

-¡Esa boca, Chesshire!- Elliot le reprendió con ganas al otro que se apartó y se colocó en posición de firmes. Lucía ligeramente ruborizado.

-¿Quiénes son ustedes?

Ambos chicos se presentaron y en el momento en que Toshiro supo de su parentesco con Mimio, entendió porque ambos parecían estar medio desquiciados. Era de familia al parecer. Ni de broma se comió aquella cosa negruzca, de hecho, el pelilila, a pesar de lo enamorado, tampoco lo probó. Elliot que tampoco deseaba morir joven lo botó a la basura sin más. Asaltaron entonces una pizza congelada. Le contaron el porqué estaban allí, entre las amenazas del guardián y los regaños amables del médico. Toshiro no parecía contento, lo pensaba demasiado y a veces no opinaba nada, cosa que exasperaba al del largo cabello. Al final, dijo que no podía. Chesshire se levantó y salió de la casa molesto y azotando la puerta. El otro felino en cambio, le dejó un aparato.

-Llámame si cambias de opinión.

---

La ceremonia era un evento enorme, aun cuando solo se presentaba la corte real y la familia, una que era algo numerosa, se hablaba de gatos después de todo. La vestimenta era exquisita y estrafalaria, llenando el gigantesco salón de colores. Los reyes se encontraban sentados al frente de la sala, de cara a la multitud. Los primeros asientos mirando hacia el trono eran ocupados por todos los príncipes mayores a los mellizos. Y los pequeños gatitos que cumplían la edad adulta acorde a su planeta estaban sentados en unos banquillos frente a sus padres.

Llevaban en sus ropas una mezcla fina de púrpura, azul oscuro y dorado en cada detalle para resaltar su grado de realeza. Kumiko llevaba un elegante vestido inspirado en la vestimenta militar y otros elementos decorativos de la realeza. Las ropas de Mimio, en los mismos colores, eran también una representación de su rango real y su poder actual en las decisiones del planeta, los mundos aliados y los mundos protegidos.

El gato de cabello lila estaba de pie, desde su puesto de guardia, cerca de la puerta observando el transcurso de la celebración al nombrarles oficialmente como príncipes y como a sus hermanos mayores, se les ofreció su propio planeta protegido, siendo el de los pequeñines, la Tierra. Era una ceremonia muy solemne que acabó cuando recibieron sus propias coronas y sus padres de pie les aplaudieron por llegar a la edad adulta.

La sala prorrumpió en aplausos emocionados, felicitaciones de cumpleaños y mucho verbo que mareaba. La cena en honor a los festejados se celebraría en el salón del baile y los invitados se dirigieron allí como una estampida, junto a los reyes y los príncipes. Kumiko dio saltitos de alegría ya que en la puerta le esperaba su novio y más que cenar, ella quería bailar con él toda la noche. Mimio solo suspiró y se miró en los espejos que adoraban las paredes del salón real. Elliot le dijo que podía tomarse el resto de la noche libre y ya hablarían ellos con su padre, así que el príncipe camino con su protector hasta su habitación, ambos en medio de un incomodo silencio.

-Feliz cumpleaños Mimio, pasa buenas noches.

-Gracias, Chess-le dijo el pequeño parándose de puntas para besarle la mejilla, entrando en la habitación poco después. El gato guardián suspiro y se retiró dejando la sección completamente sola.

Dentro, Mimio apenas creía lo que veían sus ojos. Toshiro estaba sentado en su cama, apreciando las miles de cursis decoraciones del gatito, entre estas, muchas fotos incógnitas del pelinegro.

-¡Toshiro!- el chico corrió con alegría a embestirle y estrujarle entre sus brazos con cariño mientras este, por extraño que pudiera parecer, no se lo sacaba de encima.

-No tenía idea de que eras tan acosador.

-¡S-Son un regalo de mis hermanos mayores!- se defendió ante tamaña acusación pero entonces miró mejor al terrícola.

Vestía una camisa negra de botones con un bolsillo dentro del cual había un pañuelo perfectamente doblado de color rojo, unos pantalones color hueso de corte recto. Un cinturón y zapatos de un negro brillante completaban el atuendo. Nada a lo que Mimio estuviese acostumbrado. Su colita blanca se balanceaba de un lado a otro en un vano intento de comprender que hacia ahí su amor no correspondido. Este a su vez se rascó la nuca en un gesto claramente avergonzado, le rodeo la diminuta cintura con los brazos y acercó su rostro a un sorprendido gatito.

-Feliz cumpleaños, Mimio.

Al menor le brillaron los ojos de la emoción y soltó un gemidito que precedía al llanto que brotó sin permiso de sus ojos. Era muy humillante llorar a moco tendido frente a la persona que te gusta, pero estaba sumamente feliz. De ver al chico y de escucharle esas palabras, su corazón palpitaba rápido y con mucha fuerza dentro de él y sentía que iba a estallarle en cualquier momento. Pero el regalo no concluía ahí, Toshiro cortó la distancia con velocidad, antes de que el gato dijese cualquier cosa que terminara con su inspiración divina.

Había tomado la iniciativa al juntar sus labios con los ajenos en un beso que le dio mil y un vuelta al mundo. El torpe felino estaba mojándole el rostro con su llantito pero aún así le aferraba con fuerza desde el cuello. Y antes de recuperar el aire o la calma el beso se había encendido, un par de manos amplias y sospechosamente expertas le acariciaban el trasero delineando cerca de la base de su colita mientras el joven gemía dentro del beso.

-T-Toshiro… ¿qué haces aquí?-preguntó, aún confundido por su presencia y visiblemente mareado por el calor repentino que le había asaltado sin permiso.

-Creí que debías tener un prometido para el día de hoy. Porque si no demandaré a ese gato vago y punk de cabello morado.

Mimio soltó una risita ante la mención de Chesshire y le dedicó al humano la más esplendida de las sonrisas.

-¿Aceptaste?

-Hay algunos…términos que debemos arreglar, pero la respuesta es sí.

Una acalorada sesión de besos se hizo presente. Al menos en ese planeta ya era legal amar a Mimio, aún si seguía pareciendo un jovencito. Era difícil decirlo claramente para una persona tan cerrada y antisocial como lo era Toshiro, pero amaba al felino. Se había metido en su cabeza desde el primer momento que le vio, dormido en su cama junto a la hermana. Cada día que estuvo a su lado fue preparando el terreno para que un sentimiento se albergara en él con tal fuerza que removerlo resultó imposible y ocultarlo una labor muy compleja. Hasta el cansancio estudio las mil y un razones por las que aquello no le parecía correcto pero todos esos muros fueron derrumbados a la vez cuando comprendió, gracias a las claras palabras de Elliot durante su visita que, de no aceptar, no volvería a ver al minino y perdería todos sus recuerdos. No quería eso, que Mimio desapareciera de su memoria sin dejar rastro como si todo el tiempo juntos fuese una ilusión. Era algo vacío. Solo allí entendió que amaba al muchacho con toda la fuerza de la que alguien como él era capaz.

Deslizó las manos por el cuerpo que había recostado en la mullida cama y que sin recordar muy bien como lo había hecho, ya había medio desvestido. El peliblanco le miraba con las mejillas coloradas, esperando por él y más de esos cálidos besos mientras su traviesa colita le acariciaba el muslo con el descaro propio del joven príncipe.

-Los colores oscuros no te van nada bien- señalo Toshiro mientras pasaba las manos sobre la tela del pantalón y deseando ver sus blancas piernas con la vestimenta de siempre. Esos pequeños shorts que no dejaban nada a la imaginación, pero tenía su toque erótico ir descubriendo su cuerpo bajo la interminable y molesta tela que los interrumpía y les impedía que sus pieles se tocaran.

-Se lo recordaré al diseñador la próxima vez.

Imposible era no devorarlo cuando cada gesto y mirada le provocaba un hambre feroz que solo se saciaría hasta poseer por completo al muchachito al que besó y marcó a su antojo. El camino de besos descendió hasta su pecho, probando una piel que sería solo suya por siempre. Atendió a la invitación de sus rozados pezones saboreándolos mientras el felino se aferraba a su cuerpo con brazos y piernas, arqueándose y moviéndose guiado por el placer que experimentaba por primera vez en su vida. Le rogaba por más mientras un par de nuevas lagrimas tomaban forma en sus ojos. Aguantar la erección que tenia entre las piernas era algo que no le gustaba, quería que Toshiro aliviara ese ardor de una buena vez.

La puerta se abrió de golpe tras una certera patada de Kumiko que había ido a buscar a su mellizo al no verlo en el baile. Iba de la mano con su novio y detrás de ellos los indiscretos hermanos mayores y la niñera que miró con furia asesina al humano encima de un sonrojado y semidesnudo Mimio. El chico se avergonzó pero no había a donde huir ni donde esconderse de la vista del par de gatos enfadados que encabezaban al grupo de mirones a los que Mimio les estaba llorando por no llamar a la puerta primero.

-¡Tú maldito terrícola bastardo!- gritaron la princesa y el guardia al mismo tiempo acercándose con serias intenciones de matarlo.

-¡No le pegues Kumiko! Es mi futuro marido…

Esa noche no hubo más caricias, porque el joven pelinegro fue perseguido por un par de enloquecidos felinos lo que restó de la velada. Al día siguiente y con un par de patadas de la princesa tuvo la primera charla con su futuro suegro. Quería casarse con Mimio, pero acostumbrarse a un planeta que no era el suyo sería difícil, pero al pequeño gatito le encantaba tanto ese planeta que no hubo problemas en dejar ir a la pareja de vez en cuando, para que el gatito pudiera seguir disfrutando de la coca-cola.

Ambos tenían lo que siempre quisieron, una persona que estaría a su lado para siempre. Había sido un excelente regalo de cumpleaños.
Merrow me One shot 2
Segundo shot de Merrow me para mi preciosa Pily. Porque ella siempre es linda conmigo y se me hace injusto no corresponderle. Sus nenes son hermosos y en este shot hablo un poco del planeta de Mimio. (Espero acabe esa historia ¬¬)

Advertencias:
Historia Shonen Ai (chicoxchico)

Escrito por: :iconjaponesitadark:
Personajes :iconpily-sweet-angel:
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Merrow me: Celebración con besos

No lo es para todos, pero para muchas personas, la celebración de cumpleaños es muy importante, es quizás el acontecimiento más significativo del año para algunos, representa un año más de estar con los seres que amas, de pruebas superadas y errores pasados, así como una nueva oportunidad de seguir mejorando.

Además está el pastel y los regalos.

No es extraño que al menos una persona ajena al cumpleañero, esté corriendo de un lado a otro pensando en un buen obsequio o en asegurarse que ese día sea especial para el festejado. Puedes evocar el lado bueno de las personas y absolutamente todo el que te rodee te deseará felicidad, al menos por ese día.
Los pequeños príncipes no son la excepción, son los pequeños y mimados gatitos de la familia real y desde siempre han recibido más amor ese día que ningún otro. Y les encanta, la comida, las risas y los comentarios sobre cuánto han crecido y lo cambiados que están. Pero no por ello ese año volverán a casa, no señor, ellos quieren algo mucho más especial ese año.

Están enamorados y quieren que su amor les celebre como se debe.

Kumiko lo tiene un poco más fácil, a pesar de lo autoritaria que es, su pareja es más accesible y hasta cierto punto, la consciente en demasía, aunque la pequeña princesa albina no lo note. En cambio su hermano Mimio ve ese día y ese evento como una especie de batalla de la cual depende que la pase bien o mal en su día especial.

-¡Pero Toshiro no me da ni la hora!

-A veces me pregunto de donde te salió lo desesperado, Mimio.

-Lo dices por que a ti si te hacen caso.

La chica se encogió de hombros y aunque se esforzó no pudo disimular la sonrisa que afloraba en sus labios. Su cumpleaños seria sencillo, una salida al cine con su novio y a cenar, corta, solo ellos dos, sin regalos de ningún tipo y sin embargo le hacían sentir mariposas revoloteando en su estomago al tiempo que sus rodillas parecían volverse gelatina. Y su mellizo la envidiaba, él también deseaba ser atendido de esa forma tierna y romántica, aun si no pasaba nada más que eso, pero su pseudo-novio apenas lo trataba más amistosamente de lo que se trata a un animal indeseado.

El gatito terminó de adornar en listones el cabello de su hermana que resultaba especialmente llamativo, contrastando contra su sencillo vestido amarillo y sandalias de piso hechas con cintas de cuero. Ella le besó la punta de la nariz.

-Todo estará bien hermanito, incluso una roca como ese seguramente se ablanda un poco al menos el día de hoy. Es tu primer cumpleaños en la tierra y sin mí, asegúrate de pasarlo bien… pero extráñame.

Ambos se sonrieron mostrando los dientes, en una pequeña risa compartida. Kumiko salió por la puerta rumbo al centro comercial donde se vería con su chico. Pero a cinco segundos se escuchó claramente un golpe seco.

-¡Como hagas algo mal, te castro!

El pelinegro entró sobándose la espinilla tras el agresivo ataque de la obsesiva hermanita, echando fuego con los ojos. Venía de una nada cómoda charla familiar y no entendía el porqué de la agresividad de la molesta inquilina. Volvió la vista al frente a un Mimio notablemente excitado que se balanceaba de puntas y talones y meneaba la colita de un lado a otro… pareciendo más un perro que un gato. Sus manos entrelazadas fuertemente y con ojos brillantes. Como esperando algo.

-… ¿qué?

Toshiro no podía ser más borde. Mimio habría llorado al instante pero quería ser paciente. Quizás el muchacho estaba fingiendo, porque no se puede ser tan insensible ¿cierto?

Solo recibió una caricia en la cabeza mientras el joven pasaba y se sentaba en el sofá a encender la televisión tranquilamente. Mimio permaneció de pie a la entrada de la salita sin decir nada, solo mirando fijamente al joven, aun con su mirada brillante pero mucho más nervioso que antes. Las bromas tenían límites pero al parecer aquello ni siquiera era un chiste de mal gusto, Toshiro en efecto se había olvidado de su cumpleaños.

Brotaron sin intención alguna, cálidas y gruesas lagrimas que rodaban sin gracia alguna por sus mejillas y cuando el pelinegro notó que había algo que no cuadraba en su rutina diaria, giró el rostro hacia la entrada y ahí estaba el gatito llorando a moco tendido, apretando los dientes como si tuviera cinco años.

-¡¿Q-Qué ocurre?!

-E-Eres…u…uh…i-idiota…

El niño balbuceaba sin dejar de llorar como bebé. Y eso era malo para el mayor que no lidiaba con gente llorando y no sabía qué hacer, simplemente se levantó y tomó la mano del niñito y lo sentó en el sofá corriendo hacia la pequeña nevera y sacando una latita de soda sabor cola que le entregó apenas volvió donde el gato.

Mimio se bebió el contenido, y al terminar le miró y soltó a llorar a viva voz y diciendo tantas cosas que Toshiro no entendía, solo sabía que tenía frente a si a un niño que lloraba y hablaba tragándose los mocos. Kumiko en serio iba a cortarle el pene si se enteraba. Y no es que lo usara demasiado pero… sería difícil ir al baño sin esa parte esencial en su anatomía.
Le costó cerca de una hora y dos litros de refresco hacer que dejara de llorar, tomando otros 15 minutos comprender la razón por la cual lloraba el gatito de esa forma tan absurda, lastimosa y que le hacía sentir culpable.

-Tu cumple… ¿ehh? Tú nunca me dijiste cuando cumplías años.

-Lo hice… llevo medio año diciéndotelo.

Le temblaban los labios y sus ojos amenazaban con derramar lágrimas nuevamente. Con tanta azúcar encima seguramente el llanto sería espectacular así que era mejor no provocarlo.

-Re…realmente quería celebrarlo contigo, así que no fui…a casa…

¿Cuántas puñaladas de culpa podía recibir antes de querer saltar por la ventana? Suspiró mirando al techo y encontrado formas interesantes en el acabado del mismo antes de poder enfrentar el rostro del niño. No es idiota y no se olvida de esas cosas porque quiera, aún si es un idiota distraído a veces, sino porque no desea darle esperanzas a Mimio, no quiere darse la oportunidad de amarle como el albino pide, no puede con ello, porque es cobarde y no sabe enamorarse. Sin embargo ahí está, haciendo el idiota y preguntándose qué debería hacer para compensar el horrible rato que le ha hecho pasar al menor.

-… vayamos a comprar comida… y más coca-cola.

Luce incomodo y nervioso, pero a Mimio le parece extremadamente tierno y decide que no puede pasar demasiado tiempo enojado con el chico y acepta asintiendo suavemente con la cabeza.

Van tomados de la mano, pasando por los diferentes locales de la plaza comercial, observando los productos que exhiben los escaparates, los más atractivos a los ojos de Mimio son aquellos que muestran pasteles de toda clase de sabores, enamorándose uno de sabor a refresco de cola. Toshiro se lo compra, comenzando a pensar en que no es tan malo como creía, eso de tener una cita con el felino, hasta que un par de chicas que pasaban cerca comienzan a susurrar.

-Ohh, que lindo, de paseo con su hermanito.

-Dios, yo no soporto a mi hermana menor, pero seguro su hermano si es adorable.

Y el muchacho frunce un poco el ceño antes de mirar al gatito. La diferencia de edad se nota, jamás serán vistos de otra forma, no puede pensar en salir con el niño sin que esa clase de comentarios afloren, no hay forma alguna y se culpa mentalmente por pensar un segundo que en serio puede comenzar una relación con el chico. Reciben el pastel y se van a buscar la comida, el mayor usando ambas manos para sujetar el postre. Mimio sabe que podría hacerlo con una sola, pero lo deja pasar y le sujeta por la ropa. El gatito, ajeno a los pensamientos del pelinegro, se siente a gusto en esa salida improvisada y accidentada.

Una vez vuelven a la casa de las compras que han dejado en la mesa, Toshiro prepara la mesa, con dos platos que contienen comida China o Tailandesa, no está seguro, mientras Mimio sirve refresco en los vasos, siendo el suyo el de mayor capacidad para contener líquidos. Al pelinegro le parece hasta gracioso y suprime una risita, regañándolo por consumir tanta bebida, pero el niño se defiende diciendo que es su cumpleaños y a Toshiro no se le ocurre como rebatir ese punto.

El pastel sabor a soda y decorado con fresas está al centro, con unas velitas que Mimio apaga tras pedir su deseo.

Solo quiero un beso en mi cumpleaños

Comen mientras miran la tele de la sala, aunque el albino está más pendiente de Toshiro y este último realmente solo intenta ignorar al gatito, así que realmente no tiene ni idea de lo que están dando en la pantalla.

Cortan el pastel y buscan una de las películas animadas que rentaron y se sientan frente al televisor, Mimio con su vaso repleto de soda y Toshiro con una lata de cerveza fría. No es el cumpleaños que esperaba, y se siente mal por haber tenido expectativas, pero agradece que al menos al final Toshiro decidiera comprarle la comida.

El joven no se siente a gusto. Siendo que las personas le importan más bien poco, no comprende porque se siente como basura cada que está cerca de Mimio, y no entiende porque a pesar de lo borde que es, el niño sigue allí, acompañándole, como si supiera que al pelinegro realmente le duele estar solo y simplemente no sabe expresarlo.

El príncipe se recarga en su brazo y el joven nota una repentina presión en el pecho, puede ser culpa de la cerveza, pero al bajar la vista, el menor le parece mucho más lindo que de costumbre. Con su camisa de botones, simplona adornada con listones azules y blanco, el short caqui y las calcetas azules. Su cola apenas se balancea y permanece atento a la cinta. Al notar la mirada el niño alza el rostro pero solo puede abrir los ojos, sorprendido al notar los labios del mayor posándose sobre los suyos.

Su cuerpo es empujado suavemente al piso cubierto por la alfombra y hasta parece a propósito que esa mañana Kumiko hubiese aspirado el piso por completo. Es un roce suave y Mimio tarda en responder por lo que Toshiro se separa suavemente.

-Lo siento, yo…

Pero el niño lo atrae, con algo de brusquedad y vuelve a chocar ambos pares de labios, de forma torpe que le resulta sorprendente al mayor lo increíblemente torpe que es el pequeño como para andar por ahí reclamando sexo a cada rato.

Toshiro presiona su lengua contra los labios del menor, los lame y los separa, introduciéndose en la boca del niño que se tensa un poco al sentir tan extraño aquél beso. Permanece quieto, aprendiendo del beso que el mayor le da. Su cuerpo comienza a arder, desde sus labios, subiendo por su cabeza y bajando hasta la punta de los pies.

-…Sabes a cerveza…

Se queja en voz baja y suspirando una vez se detienen a tomar aire. Todo es sexy, el pelinegro irradia sensualidad cuando se lo propone y el menor se queda sin aire cada que lo ve, que le siente acercarse y recibe uno de esos besos que van volviéndose más profundos y agresivos, húmedos y cálidos en extremo.
Las manos del joven bailan por su pequeño cuerpo y Mimio solo nota el calor que crece en su cuerpo y le demanda más caricias. Toshiro está igual, sintiéndose aún abrumado al darse cuenta de cuánto deseo reprimido sentía por el menor, y ya no puede ni pensar en las consecuencias y el después, solo desea seguir tocándole y que el menor se siga aferrando a él, con tanta fuerza… fuerza que va disminuyendo.
Alarmándose y pensando que ha hecho algo mal cuando el niño ya no le responde los besos se levanta ligeramente, solo para encontrarlo completamente noqueado.

-… ¿eh?

…Sabes a cerveza…

-N-No me digas que…

Voltea a ver las latas que ha bebido, en efecto, está un poco ebrio pero le cuesta a creer que el menor haya quedado completamente borracho e inconsciente por algún residuo en la saliva. Le parece demasiado irreal… y se lamenta porque tiene una estúpida erección en los pantalones y el niño ya ha comenzado a roncar.

Resignado, suspira, lo lleva a la habitación y él se retira a arreglar el problema en su pantalón. Aún cuando sabe que se ha dejado llevar, no se siente tan culpable como esperaba. Y le asusta, porque no sabe cómo reaccionar a futuro.

Mimio se levanta de su cama al día siguiente, completamente alarmado y corre a la sala, encontrándose a Toshiro que mira la tele sabatina tranquilamente y en pijama. Se abalanza sobre él y el pelinegro le lanza a la alfombra completamente espantado de tan repentino ataque.

-¿¡Qué diablos te ocurre!?

-… ¡Continuemos donde nos quedamos! … no quería dormirme.

-¿ah? No sé de que hablas… no recuerdo nada de anoche…-dijo fingiendo demencia.

-Noooooo, no me digas eso, Toshiro.

El pobre gatito gritaba y hacia escándalo mientras el joven seguía apelando a la falta de memoria, tanto ruido que de la otra habitación salió la pobre Kumiko, desvelada y enfadada le lanzó la miniatura de su nave espacial en la cabeza al pelinegro.

-Déjame dormir, idiota.

-U…Uwaaaaa… Kumiko, acabas de matar a mi futuro esposo.

-… te buscaré uno nuevo, hermanito.

-…mal…ditos…gatos…

Tal parecía que podían seguir siendo los de siempre, y eso le suponía a Toshiro una especie de alivio, le hacían pensar por un momento que no volvería a estar solo.
Merrow me One shot 1
Mi preciosa Pily me comisiono hace un tiempo para hacerle un Oneshot de su precioso nene Mimio, protagonista junto a su hermana Kumiko, de la historia "Merrow me" (¬¬ aun espero que continue, con lo que me encanta el titulo de la historia).

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Fella- dA Birthday by JaponesitaDark
Fella- dA Birthday
Entrada para el concurso del grupo :iconayu-da:

No es el gran arte, sin embargo la idea me gustaba muchisimo, no podía sacarmela de la cabeza (tengo que practicar el como simular pixeles).

Felicidades a este gran sitio que ofrece de todo para una gran variedad de artistas y creativos.
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Double meme JD and Pily by JaponesitaDark
Double meme JD and Pily
De esas cosas de ocio que siempre quise hacer *w*, mi preciosa y admiradisima :iconpily-sweet-angel: (derecha) me hizo el enorme favor de hacer esta cosa conmigo.

Las monstruosidades del lado izquierdo me pertenecen... pero es mi "Velda!" como diria Niurka.

(Futuros memes ociosos, si tengo tiempo, me encantará hacerlos con vosotros. Pueden preguntar)

Original meme by :iconrenny08:
Spanish meme traduction by :iconmariyami5:
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JaponesitaDark
Ro-chan
Artist | Student | Varied
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21 años y sigo en DA. Altos y bajos y conociendo siempre gente bonita. Mi inglés es pésimo pero al menos el español lo escribo bonito. Me gusta dibujar, leer y escribir fics... también soy una roleadora compulsiva.

Favourite genre of music: Rock!! (J-Rock, J-pop)
Favourite style of art: Manga Stylee :3~
Operating System: Windows 7 ¬¬
Favourite cartoon character: ...arr...arr....humm
Favorite OC: ... err.. my all OC <3
Interests
Nah, no es nada tan extremo como el titulo... sencillamente no vendo comisiones y me siento mal al respecto porque los dibujos que hago (tradicionales porque aun no me manejo a un nivel decente en el medio digital) están malbaratados y aun así nada. Entonces, yo sé que quizás no soy nada popular... no soy muy dada a hablar con gente que no conozco, siempre comienzo con un par de "me gusta lo que haces" y así hasta que de pronto ¡Bam! gente linda se pasea por mi pagina. Como :iconr3ydo: :iconpily-sweet-angel: :iconnecrocc: a quienes admiro, quiero y agradezco por sus comentarios.

Entonces no sé que hacer... les regalo dibujos... y NADA. Hago sorteos y nada. Así que me siento un poco perdida. Yo sé que no soy constante y no publico todos los días. Soy de esas personas que hace demasiadas cosas a la vez. Incluso planeo un horario para ya no tener estos problemas de pocas actualizaciones.

Dibujo porque me gusta, pero si eso pudiera mantenerme en un futuro también seria grandioso. En fin...

A toda la gente bonita del DA, un besito, yo sé que nadie lee mis burradas... :'D 

HAGO BOCETOS/ SKETCH POR PUNTOS. MIREN LA SECCIÓN DE COMISIONES DEL LADO IZQUIERDO DE MI PÁGINA DE DA.


I MADE SKETCH FOR POINTS. SEE THE COMISSIONS SPACE. LEFT ...ERMM sorry, my english is really bad.

  • Listening to: Before my body is dry
  • Reading: BL :D
  • Watching: Haikyuu!

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:iconharu-chibaku:
haru-chibaku Featured By Owner Aug 5, 2014
muchas gracias por el watch!!! ( >3< )♥
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:icongrimdreamart:
GrimDreamArt Featured By Owner Aug 5, 2014  Professional Traditional Artist
Many thanks for faving my tutorial! :)
Reply
:iconthedreamgazer:
TheDreamgazer Featured By Owner Aug 3, 2014  Hobbyist General Artist
Hola, muchas gracias por el watch. Tienes cosas muy interesantes ^^ por aquí me paseo a menudo, por si necesitas algo. Un saludo!
Reply
:iconshimi34:
Shimi34 Featured By Owner Aug 2, 2014   General Artist
Gracias por el favorito :3 espero que te sea de mucha utilidad el tutorialito~
Reply
:iconjaponesitadark:
JaponesitaDark Featured By Owner Aug 2, 2014  Student General Artist
Al contrario, gracias a ti por compartir el tutorial con el mundo n.n
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